¿CÓMO ACTUAR EN CASO DE INGESTIÓN DE PILAS?

En la actualidad existe una elevación del número de casos de ingestión errónea de pilas en niños debido al interés que tiene el niño a llevársela a la boca por su forma atractiva y brillo. Además de las pilas que se utilizan en los audífonos, se encuentran las pilas de litio que también tienen forma de botón y se utilizan en muchos aparatos electrónicos, ésta pila puede causar un daño que puede comprometer la vida de la persona que la ha ingerido en sólo de horas.

Puesto que los niños aprenden por medio de sus sentidos, a veces se meten objetos en la boca, nariz y conducto auditivo externo, y a veces se los tragan, así pues, las pilas constituyen un gran riesgo para los niños con pérdida auditiva. Ello se debe a que las pilas son muy resbaladizas, y pueden ser ingeridas con facilidad y alojarse en el esófago ocasionándose quemaduras muy severas. Los síntomas que puede presentar el niño son: problemas al deglutir, rechazar alimentos, irritabilidad, etc. Las pilas procedentes de audífono son las que más frecuencia se ingieren (33.9%), pero un 12% se debe a pilas procedentes de juguetes. En un 14% las pilas son ingeridas por niños después de haberlas extraído de sus audífonos, pero en un 47% de los casos de ingestión errónea, se debe a pilas que se encuentran fuera de paquete de pilas. En el 62% de los casos la ingestión de las pilas ocurre en niños menores de 5 años de edad, con un pico de incidencia entre 1 y 2 años. En un 8.5% de los casos, se ingieren varias pilas. Por ello, se aconseja que se precinte el portapilas con papel adhesivo o se utilicen audífonos que posean un sistema antiabertura. En los adultos, la ingestión de pilas suele deberse a una confusión con la medicación que están tomando o a la colocación de la pila en la boca mientras manipulan el audífono con ambos manos.
¿Por qué la ingestión de una pila es tan peligrosa?

Las capacidades eléctricas de una pila no son muy elevadas como para llegar a producir una elevación de la temperatura, cuando la pila se cortocircuita. Así pues, cuando una pila se ingiere no es el calor que produce la pila la causa de la lesión, sino a la corriente eléctrica que ocasiona la formación de hidróxido a nivel local, la cual da lugar a una quemadura química en los tejidos tisulares. No siendo la fuga de los elementos internos de la pila, lo que ocasiona la quemadura tisular. Sin embargo, las pilas usadas son menos toxicas que las nuevas. Por lo tanto, en caso de ingerir pilas con poca carga, es menos probable que se produzca lesiones.

Pilas alojadas en las fosas nasales

Si su hijo se ha introducido una pila en la nariz, y la inhala, puede presentar los siguientes síntomas: tos; problemas al respirar; posible insuficiencia respiratoria grave e incluso neumonía Si la pila queda alojada en las fosas nasales puede producir una quemadura y excoriación en el sitio que se haya alojado la pila, en casos graves puede producirse una perforación del tabique nasal. Las gotas nasales no se deben de utilizar para facilitar la extracción de la pila, debido a que potenciamos la electrolisis de la pila dando lugar a una quemadura de mayor extensión.

Contacto con los ojos

El contenido de una pila abierta puede causar severa irritación y quemaduras químicas, por tanto lave de forma inmediata los ojos con agua durante 15 minutos, abriendo y cerrando los párpados, hasta que no haya evidencia de remanentes químicos, pero además busque atención médica.

Pila alojada en conducto auditivo externo.

Si la pila queda alojada en el conducto auditivo externo, se producirá una quemadura eléctrica acumulativa por la alta conductividad del cerumen. Asimismo, en los casos de que la pila se aloje en el conducto auditivo, puede producirse una perforación timpánica y pérdida auditiva. Si se puede extraer la pila del conducto, éste se debe de irrigar con agua estéril para eliminar el precipitado electrolítico y diluir los residuos alcalinos. A continuación de debe de acudir al médico para que verifique que no se ha producido ninguna lesión. Cuando la pila se aloja en él CAE la exudación de tejido tisular causado por la quemadura eléctrica crea un ambiente húmedo en el oído, el cuál no sólo potenciará la generación de una corriente eléctrica, sino que causará una fuga electrolítica, que tiene la capacidad de penetrar profundamente en el tejido tisular causando necrosis por liquefacción.

¿Qué información deben aportar los padres al acudir al médico?

Nombre de producto (con sus componentes y concentración si la conocen); hora de ingestión; cantidad ingerida; Si es posible, se recomienda llevar consigo el paquete de pilas.

En caso de sospecha de ingestión de pilas, observe los siguientes síntomas:

Aparición de fiebre; dolor abdominal; vómitos; sangre en heces. Por lo tanto, no se debe inducir el vómito debido a que no da ningún resultado y existe el riesgo de una fatal obstrucción de las vías aéreas si por casualidad se consigue la regurgitación de la pila. Recuerde que una vez haya transcurrido una hora desde el momento de su ingestión, puede haberse producido una lesión en la mucosa del esófago, con posibilidad de aparición de una necrosis a las cuatro horas

Medidas preventivas

  • Mantenga las pilas fuera del alcance de los niños
  • No cambie la pila del audífono en presencia de sus hijos
  • Deseche las pilas una vez consumidas, de modo que sus hijos no puedan utilizarlas
  • No permita que su hijo juegue con pilas
  • Nunca se ponga una pila en la boca, ni tampoco permita que otros lo hagan.
  • No guarde las pilas en cajas de comprimidos farmacéuticos
  • Nunca ponga pilas en la misma mesa que emplea para poner la comida o bebidas. Si el niño está distraído, y no pone mucha atención, pueden confundir una pila con una pastilla o caramelo.
  • Siempre recoja la pila que pueda caerse al suelo, sino la encuentra su hijo si que puede encontradla y deglutirla.
  • Guarde las pilas en sitios inaccesibles, pero nunca en cajas de medicamentos.
  • Evitar la costumbre e comprobar si la pila está cargada, poniendo ésta en la punta de la lengua, puesto que la pila se puede escurrir e ingerirse de forma involuntaria.