Los acúfenos o tinnitus afectan a unos 3,5 millones de personas en España y a unos 25 millones en toda la Unión Europea, de entre los cuales se calcula que el 6,5% son menores de edad.

La afección del oído llamada tinnitus o acúfeno suele asociarse a personas adultas, pero no siempre es así, también puede afectar a los más jóvenes de la familia. El acúfeno se caracteriza por percibir un molesto zumbido, pulsaciones o silbidos constantes dentro del oído. Los sonidos del acúfeno varían de una persona a otra, pero, en general, tienen lugar en su propio sistema auditivo. Es la sensación de escuchar ruidos cuando no hay sonido realmente presente.

Muchos adultos experimentan los ruidos persistentes causados ​​por el acúfeno, pero pocos padres se dan cuenta de que también puede afectar a sus hijos. Si bien los adultos generalmente pueden determinar que los sonidos que escuchan son anormales, muchos niños asumen que el ruido es una parte normal de su vida y no dicen nada.

En una investigación publicada en 2018 por la Asociación Británica de Tinnitus, se mostraron estadísticas preocupantes sobre el conocimiento de los padres sobre la enfermedad. Un poco menos de un tercio (32%) de los padres del Reino Unido saben que los niños menores de 10 años pueden tener acúfenos, y solo el 37% cree que puede afectar a los niños de 10 a 16 años.

Causas más comunes del tinnitus

El acúfeno no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma, y debido a que involucra la percepción del sonido en uno o ambos oídos, e incluso dentro de la cabeza, en general, se asocia con el sistema auditivo. Al igual que en los adultos, el acúfeno en los niños puede ser causado por alteraciones en diferentes partes del sistema auditivo, es decir: oído externo, oído medio y oído interno.

Cuando el origen es del oído oído externo (pabellón auricular y conducto auditivo) puede deberse a un exceso de cera, especialmente si la cera toca el tímpano, causando presión y cambiando la forma en que vibra el tímpano.

Los problemas en el oído medio suelen producirse por las infecciones (bastante comunes) y por la otosclerosis (poco común), que endurece los huesos o los osículos diminutos del oído. Otra causa rara de acúfenos del oído medio son los espasmos musculares en uno de los dos músculos diminutos del oído. En este caso, el acúfeno puede ser intermitente y, a veces, el especialista en salud auditiva también puede escuchar los sonidos.

El acúfeno más subjetivo asociado con el sistema auditivo se origina en el oído interno. El daño y la pérdida de las diminutas células auditivas sensoriales en el oído interno también pueden estar asociados con el acúfeno.

Otras causas pueden ser:

  • Exposición excesiva al ruido.
  • Anomalías en la porción auditiva del cerebro debido a traumatismos o tumores.
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Depresión o ansiedad (más del 50% de las personas que perciben acúfenos suelen presentar problemas emocionales, siendo la ansiedad y depresión los principales trastornos psicológicos asociados al acúfeno

Un pequeño número de niños tiene acúfeno constante o asociado a una patología, la mayoría de las veces el problema desaparece por sí solo, aunque todos los niños con acúfenos deben ser valorados por su especialista pediatra.

Pruebas y diagnóstico

Si tiene señales de que su hijo puede estar percibiendo acufenos, debe visitar a su pediatra para que le realice una evaluación, y así determinar su causa. Cuando se realiza la evaluación, lo primero que hará el médico es un examen completo del oído, cabeza, cuello y torso, diversas pruebas de audición y es posible que un análisis de sangre. Si el tinnitus es unilateral, asociado con pérdida de audición, o persistente, debe solicitarse una prueba de audición o audiograma. Por lo general, no es necesario realizar pruebas radiológicas (rayos X, tomografía computarizada o resonancia magnética) a menos que el tinnitus sea pulsátil o esté asociado a una pérdida auditiva asimétrica desigual o con anomalías neurológicas. El médico determinará el grado de molestia haciendo ciertas preguntas al niño y a los padres.

¿Cuáles son las opciones de tratamiento del tinnitus?

Si bien no existe una única “cura” para el acúfeno, hay varias opciones disponibles que pueden ayudar a los menores que lo padecen.

Si su especialista encuentra una causa específica para el acúfeno en el niño, es posible que pueda ofrecer un tratamiento para eliminar el ruido. Esto puede incluir retirar la cera de su canal auditivo, tratar la otitis media serosa, así como trastornos de la articulación de la mandíbula, etc.

Algunos niños con pérdida de audición y acúfeno han mejorado con el uso de audífonos, con o sin generador de ruido incorporados. Los efectos del acúfeno en la calidad de vida también se pueden mejorar con la terapia cognitiva conductual (TCC), que generalmente implica una serie de sesiones semanales dirigidas por un profesional capacitado.

El acúfeno puede ser tan molesto en algunos pacientes que causa depresión o ansiedad. Habría que valorar si el niño puede estar cursando alguna de estas dolencias y ponerlo en manos de su pediatra. Por otra parte, no se recomienda la prescripción de medicamentos de rutina sin un problema médico subyacente o asociado que pueda beneficiarse de dicho tratamiento.


Dado que la mayoría de acúfenos mejoran con el paso del tiempo, lo mejor es mantener la calma, hablar con un especialista y tranquilizar al niño, ya que pronto dejará de tener esos molestos ruidos.

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