Desordenes de atención e hiperactividad. Esta patología auditiva comporta una falta de atención, discriminación, así como recordar y comprender el habla, aunque la audición sea normal, y otros ámbitos de la competencia cognitiva estén dentro de los límites de la normalidad.

Según la asociación americana de audiología, los trastornos de audición centrales conlleva a trastornos en:

  • Dificultad para atender selectivamente un estímulo auditivo, ignorando otros que pueden competir con el principal
  • Dificultad para enfocar y mantener la atención a un estímulo auditivo prolongado
  • Dificultad para almacenar información en su memoria y recuperarla cuando la precise
  • Dificultad en organización, sencuencia, planificación y solución de problemas que requieren división de tareas por prioridades, debido a que el concepto de temporalidad se desarrolla a través del oído
  • Sensitividad auditiva alterada, o son muy sensitivos a los ruidos, o a veces actúan como si estuvieran sordos.

Dificultades con las destrezas de lecto-escritura debido a que los pre-requisitos principales:

  • Lateralización y localización sonora.
  • Discriminación auditiva
  • Reconocimiento de los patrones auditivos
  • Aspectos temporales de la audición:
  • Resolución temporal
  • Enmascaramiento temporal
  • Ordenamiento temporal
  • Ejecución de señales competitivas
  • Ejecución de señales degradadas.

Los trastornos de procesamiento central auditivo son una consecuencia de una alteración o incapacidad para la recepción, análisis y procesamiento de la información auditiva. Estos trastornos centrales de la audición afecta a la comprensión verbal, desarrollo lingüístico, capacidad de escucha y a la posibilidad de aprender de un modo eficaz.

Los niños que presentan hipoacusia pueden tener desórdenes de atención e hiperactividad como cualquier otro niño. Pero, a veces, al observar el comportamiento del niño, puede ser difícil diferenciar entre un posible problema auditivo o la incidencia de un trastorno de atención.

 Trastorno de atención e hiperactividad del tipo predominantemente por falta de atención

Síntomas:

  • No logra prestar atención a los detalles o comete errores por descuido
  • Tiene dificultad para mantener la atención
  • Parece no escuchar
  • Tiene dificultad para seguir instrucciones
  • Tiene dificultad con la organización
  • Evita o le disgustan las tareas que requieren esfuerzo mental sostenido
  • Pierde cosas
  • Se distrae fácilmente
  • Es olvidadizo en las actividades diarias.

 Trastorno de atención e hiperactividad predominantemente de tipo hiperactivo-impulsivo

Síntomas

  • Juguetea con las manos o con los pies o se retuerce en la silla
  • Tiene dificultad para permanecer sentado
  • Dificultad para involucrarse calladamente en las actividades
  • Actúa como si estuviera impulsado por un motor
  • Habla excesivamente
  • Contesta abruptamente antes de que se complete las preguntas
  • Dificultad para esperar o tomar turnos
  • Interrumpe o se entromete en lo que otros están haciendo.

 Trastorno de falta de atención e hiperactividad del tipo mixto

El paciente cumple los criterios de ambos grupos de síntomas, los de falta de atención y los de hiperactividad/impulsividad

Equipos de frecuencia modulada

La comprensión verbal y la comunicación van más allá de la simple audición. Es necesario el uso de distintas áreas del cerebro para procesar la información. La velocidad y la eficiencia de la percepción verbal está por lo tanto influenciada por cómo de entrenadas estén algunas funcionalidades del sistema cerebral.

Sabemos que los sistemas FM no son solo para los usuarios de audífonos. Una gran variedad de grupos de pacientes – tanto adultos como niños – que no utilizan audífonos, padecen de comprensión verbal pobre en ambientes con ruido, a pesar de no tener o apenas tener pérdida auditiva.

Pueden tener un trastorno del procesamiento auditivo central, mínima pérdida auditiva, pero también pueden padecer otros problemas que no parezcan estar relacionados con la audición, como son: autismo, problemas específicos del aprendizaje, déficit de atención o esclerosis múltiple. Los niños y adultos que reciban formación escolar, ya sea en un colegio o universidad en un idioma distinto al que hablan también pueden beneficiarse de los sistemas de frecuencia modulada.

Los sistemas FM proporcionan el sonido deseado directamente al oído. Esto facilita la comunicación, que de otra forma no sería posible o, que en el mejor de los casos, sólo podría conseguirse con mucho esfuerzo. La facilidad de comunicación no tiene que ver sólo con la comunicación en sí misma, sino que también está relacionada con el ahorro de energía y recursos que quedan disponibles para otras tareas del cerebro.

Ideal para:

  • Trastornos del procesamiento auditivo central
  • Pérdida auditiva unilateral
  • Dificultades en el habla y el lenguaje en niños con otitis media crónica bilateral
  • Trastornos del habla y lenguaje en pacientes con isquemia transitoria
  • Trastornos por déficit de atención y/o hiperactividad
  • Autismo
  • Pérdida auditiva mínima
  • Esclerosis múltiple
  • Neuropatía auditiva

Según los expertos los bebés comienzan a absorber el lenguaje mientras están en el útero antes de lo que se pensaba. Con tan solo una hora de edad pueden diferenciar entre los sonidos de su idioma nativo y los de un idioma extranjero.

¿Cómo será la vida dentro del útero materno? El futuro bebé, desconocedor del mundo que hay en el exterior, solo reconoce lo que siente dentro del útero a través de los sentidos, principalmente del oído. Se sabe que las situaciones vividas por la madre durante el embarazo influyen en el embrión, su estado físico y emocional repercute en su desarrollo.

Según diversos estudios, durante el desarrollo intrauterino el feto responde a estímulos sonoros externos e internos. Esto se pone de manifiesto por reacciones corporales como la respiración, movimientos de la boca, los ojos y las extremidades.

La audición del feto es principalmente de baja frecuencia, con el sonido transmitido a través de la conducción ósea, por las cavidades llenas de líquido del oído externo y medio o el cráneo. El entorno acuático transfiere señales de baja frecuencia al oído interno sin atenuación, lo que da como resultado un rico entorno sonoro intrauterino.

¿Cuándo empiezan a oír los bebés los sonidos en el vientre?

Hace décadas los investigadores demostraron que los recién nacidos nacen listos para aprender y discriminar entre los sonidos del lenguaje en los primeros meses de vida, pero no había pruebas de que el aprendizaje del lenguaje se hubiera producido en el útero.

Actualmente la ciencia aporta datos muy interesantes, aunque no todos los estudios concluyen una fecha concreta a partir de la cual se desarrolla la capacidad auditiva.

A los 22 días de gestación se inicia el desarrollo del sistema auditivo y finaliza, aproximadamente, a las 25 semanas, aunque algunos autores la sitúan en 16 (Shahidullah S, 1992; Graven SN, 2008). Los primeros sonidos que el ser humano escucha cuando está en el vientre de la madre son los latidos del corazón. Por ello, no es de extrañar que después del nacimiento, sea efectivo para calmar al bebé.

Investigadores de la Universidad de Helsinki, Finlandia, estudiaron a 33 madres embarazadas y a sus bebés. Desde la semana 29 hasta el nacimiento, 17 madres escucharon un CD con dos secuencias de cuatro minutos de palabras inventadas (“tatata” o “tatota”, se dijeron de varias maneras diferentes y con diferentes tonos). Después del nacimiento los investigadores probaron la audición de los 33 bebés y realizaron una exploración cerebral con electroencefalografía (EEG) para ver si los recién nacidos respondían de manera diferente. La reacción de los bebés que escucharon el CD en el útero fue mayor cuando esas palabras fueron reproducidas, mientras que los bebés que no escucharon el CD en el útero no reaccionaron tanto.

Otro estudio muestra que los bebés nonatos escuchan a sus madres hablar durante las últimas 10 semanas de embarazo y al nacer pueden demostrar lo que han escuchado. Dado que las vibraciones de la voz de la madre viajan a través de su cuerpo hasta el útero, un bebé es más receptivo a la voz de su madre ya que es más fuerte que los ruidos del mundo exterior.

Según Christine Moon, profesora de psicología en Pacific Lutheran University en Tacoma, Washington, los fetos aprenden prenatalmente los sonidos particulares del lenguaje de una madre. Cuarenta bebés neonatos fueron estudiados en Tacoma y Estocolmo mientras escuchaban sonidos vocálicos en su lengua materna y en idiomas extranjeros. Su interés en los sonidos fue captado según el tiempo que chuparon un chupete que estaba conectado a una computadora. La succión más larga o más corta de sonidos desconocidos o familiares es una prueba de aprendizaje, porque indica que los bebés pueden diferenciar entre los sonidos que se escuchan en el útero. En ambos países, los bebés al nacer chuparon más tiempo al escuchar la lengua extranjera que la lengua materna.

Los mecanismos sensoriales y cerebrales de la audición se desarrollan sobre las 30 semanas de edad gestacional, y este nuevo estudio demuestra que los bebés no nacidos escuchan hablar a sus madres durante las últimas 10 semanas de embarazo, pudiendo reconocer lo que habían escuchado al momento de nacer.

¿Afectan los sonidos exteriores el desarrollo del oído del feto?

Los sonidos llegan atenuados al feto debido a la barrera que supone la barriga y el líquido en el que se mueve, aun así, los sonidos de más baja vibración pueden ser percibidos y estimulan el sistema nervioso central y el aprendizaje del procesamiento de los sonidos del feto.

Se puede estimular al bebé antes de nacer leyendo en voz alta y tocando música. Esto ayuda a desarrollar habilidades de comunicación temprana. Los bebés responden bien a la música, ya que la melodía combinada con las palabras, el tono, la entonación y las frases le ayudan a aprender.

A pesar de que los estudios no son del todo concluyentes, se sabe que una de las condiciones que indican más riesgo de que el bebé sufra algún tipo de pérdida de audición es la exposición regular y prolongada. Por ejemplo, una jornada laboral de 8 horas en un espacio donde el nivel de sonido está entre los 90-100 dB o más.

Qué evitar para proteger el oído del feto

Es muy habitual ver imágenes de mamás embarazadas con los audífonos sobre la barriguita, pero esta práctica no se debe de realizar por precaución. Los auriculares o headphones para oír música no deben usarse directamente sobre el vientre embarazado porque las frecuencias pueden dañar o destruir las células ciliadas en la oreja del bebé que está por nacer. Lo mejor para estimular al bebé a través de la música es que la mamá cante o escuche música relajante y alegre para que esa vibración se la transmita a su bebé de una forma sutil.

Además, el feto no debe estar expuesto a un sonido exterior intenso o sostenido debido a la relación con el daño auditivo y con el cortisol, el lactógeno y las anomalías cromosómicas, así como con el comportamiento social anormal después del nacimiento.

Las recomendaciones para la exposición segura al sonido en el feto y el lactante prematuro sugieren contener la exposición al ruido para limitar los posibles efectos negativos sobre la neuroplasticidad y la maduración.

Al final, cuando nace el bebé, se debe evaluar su sistema auditivo antes de abandonar el hospital a través de un screening auditivo para ver si funciona correctamente.

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El deterioro en la audición puede ocasionar falta de equilibrio o vértigos continuados.

 

 ¿Alguna vez ha sentido vértigo o falta de equilibrio? Es una sensación bastante desagradable que genera inseguridad y desconfianza en uno mismo, minando nuestra autoestima.

El equilibrio es fundamental a la hora de caminar, parece que nos mantenemos erguidos y en pie de forma natural porque sí, pero cuando nos falla el equilibrio, nos damos cuenta de que nuestro movimiento al trasladarnos no siempre es erguido y en la dirección deseada.

La pérdida de audición es una condición grave y específica que afecta a gran parte de la vida de una persona, tanto en un nivel psicológico como fisiológico. El oído en sí mismo es un órgano muy complejo que cumple importantes funciones. Tanto el sentido del oído como el sentido del equilibrio se originan en el oído interno. Las funciones intrínsecas de esta región son muy importantes, no solo para la audición sino también para el sentido del equilibrio.

La mejora de la audición favorece al equilibrio en los adultos mayores con pérdida auditiva. Según una nueva investigación de la Universidad de Medicina de Washington en St. Louis. Los pacientes con audífonos en ambos oídos se desempeñaron mejor en las pruebas de equilibrio estándar cuando se encendieron sus audífonos en comparación con cuando estaban apagados.

El pequeño estudio, que aparece en la revista The Laryngoscope, incluyó solo a 14 personas de 65 a 91 años, y es el primero en demostrar que la información de sonido, separada del sistema de equilibrio del oído interno, contribuye a mantener la estabilidad del cuerpo. El estudio apoya la idea de que mejorar la audición a través de audífonos o implantes cocleares puede ayudar a reducir el riesgo de caídas en las personas mayores.

Los participantes parecían estar utilizando la información sonora que venía a través de sus audífonos como puntos de referencia auditivos o puntos de referencia para ayudarse a mantener el equilibrio. Es un poco como usar los ojos para situarse en el espacio. Si apagamos las luces, la gente se balancea más de lo que lo harían si pudieran ver. “Este estudio sugiere que ampliar el espectro auditivo nos da información sobre el entorno y favorece el equilibrio”, señaló el autor principal Timothy E. Hullar, MD, profesor de otorrinolaringología en la Escuela de Medicina.

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Todos los participantes sirvieron como sus propios controles, realizando las pruebas de equilibrio con y sin sus audífonos encendidos. Dado que los investigadores estaban interesados ​​en examinar el efecto de la audición, todas las pruebas se realizaron en presencia de una fuente de sonido que produce ruido blanco, similar al sonido que percibimos si escuchamos el ruido que se produce antes de sintonizar una emisora de radio.

En una prueba, los ojos de los sujetos se cubrieron mientras estaban parados con los pies juntos sobre una almohadilla de espuma gruesa. En una segunda tarea, más difícil, los pacientes se pararon en el suelo con un pie delante del otro, del talón a los pies, también sin señales visuales de equilibrio. Los pacientes fueron cronometrados para ver cuánto tiempo podían permanecer en estas posiciones sin mover sus brazos o pies, o requerir la ayuda de otra persona para mantener el equilibrio.

Varios de los participantes pudieron mantener la estabilidad en la almohadilla de espuma durante al menos 30 segundos (lo que se considera normal), así sus audífonos estuvieran encendidos o no. Pero aquellos que tienen más dificultades con el equilibrio en esta prueba se desempeñaron mejor cuando sus audífonos estaban encendidos. Y la mejora en el rendimiento fue aún más evidente en la prueba de equilibrio más desafiante.

“Queríamos ver si podíamos detectar una mejoría incluso en personas a las que les fue muy bien en la prueba de espuma”, señaló Hullar. Y ciertamente, observaron que su equilibrio mejoró durante la prueba más dura con sus audífonos puestos.

Para la prueba de la almohadilla de espuma, los pacientes mantuvieron el equilibrio un promedio de 17 segundos con los audífonos apagados. Con los audífonos encendidos, este promedio aumentó a casi 26 segundos. Y en la prueba más difícil de talón a dedo del pie, los pacientes se mantuvieron estables durante un promedio de 5 segundos sin audífonos. Con ellos encendidos, esta vez aumentó a un promedio de 10 segundos. Incluso con el pequeño número de pacientes en el ensayo, ambas diferencias de tiempo fueron estadísticamente significativas.

Según estas investigaciones científicas y dado el hecho de que los ancianos tienen mayores riesgos de caídas, que son la principal causa de lesiones y muerte en personas de avanzada edad, y tienen la mayor incidencia de discapacidad auditiva, lo idóneo sería que se hicieran un chequeo para determinar si un audífono o implante coclear le puede ayudar a mejorar la audición y, por tanto, el equilibrio.

Si tiene síntomas de pérdida de equilibrio, consulte con su otorrino para determinar qué tal está el sistema auditivo y poder descartar algún posible fallo. También puede dirigirse a un centro especializado del audífono como el nuestro para una evaluación completa.

 

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