Según los expertos los bebés comienzan a absorber el lenguaje mientras están en el útero antes de lo que se pensaba. Con tan solo una hora de edad pueden diferenciar entre los sonidos de su idioma nativo y los de un idioma extranjero.

¿Cómo será la vida dentro del útero materno? El futuro bebé, desconocedor del mundo que hay en el exterior, solo reconoce lo que siente dentro del útero a través de los sentidos, principalmente del oído. Se sabe que las situaciones vividas por la madre durante el embarazo influyen en el embrión, su estado físico y emocional repercute en su desarrollo.

Según diversos estudios, durante el desarrollo intrauterino el feto responde a estímulos sonoros externos e internos. Esto se pone de manifiesto por reacciones corporales como la respiración, movimientos de la boca, los ojos y las extremidades.

La audición del feto es principalmente de baja frecuencia, con el sonido transmitido a través de la conducción ósea, por las cavidades llenas de líquido del oído externo y medio o el cráneo. El entorno acuático transfiere señales de baja frecuencia al oído interno sin atenuación, lo que da como resultado un rico entorno sonoro intrauterino.

¿Cuándo empiezan a oír los bebés los sonidos en el vientre?

Hace décadas los investigadores demostraron que los recién nacidos nacen listos para aprender y discriminar entre los sonidos del lenguaje en los primeros meses de vida, pero no había pruebas de que el aprendizaje del lenguaje se hubiera producido en el útero.

Actualmente la ciencia aporta datos muy interesantes, aunque no todos los estudios concluyen una fecha concreta a partir de la cual se desarrolla la capacidad auditiva.

A los 22 días de gestación se inicia el desarrollo del sistema auditivo y finaliza, aproximadamente, a las 25 semanas, aunque algunos autores la sitúan en 16 (Shahidullah S, 1992; Graven SN, 2008). Los primeros sonidos que el ser humano escucha cuando está en el vientre de la madre son los latidos del corazón. Por ello, no es de extrañar que después del nacimiento, sea efectivo para calmar al bebé.

Investigadores de la Universidad de Helsinki, Finlandia, estudiaron a 33 madres embarazadas y a sus bebés. Desde la semana 29 hasta el nacimiento, 17 madres escucharon un CD con dos secuencias de cuatro minutos de palabras inventadas («tatata» o «tatota», se dijeron de varias maneras diferentes y con diferentes tonos). Después del nacimiento los investigadores probaron la audición de los 33 bebés y realizaron una exploración cerebral con electroencefalografía (EEG) para ver si los recién nacidos respondían de manera diferente. La reacción de los bebés que escucharon el CD en el útero fue mayor cuando esas palabras fueron reproducidas, mientras que los bebés que no escucharon el CD en el útero no reaccionaron tanto.

Otro estudio muestra que los bebés nonatos escuchan a sus madres hablar durante las últimas 10 semanas de embarazo y al nacer pueden demostrar lo que han escuchado. Dado que las vibraciones de la voz de la madre viajan a través de su cuerpo hasta el útero, un bebé es más receptivo a la voz de su madre ya que es más fuerte que los ruidos del mundo exterior.

Según Christine Moon, profesora de psicología en Pacific Lutheran University en Tacoma, Washington, los fetos aprenden prenatalmente los sonidos particulares del lenguaje de una madre. Cuarenta bebés neonatos fueron estudiados en Tacoma y Estocolmo mientras escuchaban sonidos vocálicos en su lengua materna y en idiomas extranjeros. Su interés en los sonidos fue captado según el tiempo que chuparon un chupete que estaba conectado a una computadora. La succión más larga o más corta de sonidos desconocidos o familiares es una prueba de aprendizaje, porque indica que los bebés pueden diferenciar entre los sonidos que se escuchan en el útero. En ambos países, los bebés al nacer chuparon más tiempo al escuchar la lengua extranjera que la lengua materna.

Los mecanismos sensoriales y cerebrales de la audición se desarrollan sobre las 30 semanas de edad gestacional, y este nuevo estudio demuestra que los bebés no nacidos escuchan hablar a sus madres durante las últimas 10 semanas de embarazo, pudiendo reconocer lo que habían escuchado al momento de nacer.

¿Afectan los sonidos exteriores el desarrollo del oído del feto?

Los sonidos llegan atenuados al feto debido a la barrera que supone la barriga y el líquido en el que se mueve, aun así, los sonidos de más baja vibración pueden ser percibidos y estimulan el sistema nervioso central y el aprendizaje del procesamiento de los sonidos del feto.

Se puede estimular al bebé antes de nacer leyendo en voz alta y tocando música. Esto ayuda a desarrollar habilidades de comunicación temprana. Los bebés responden bien a la música, ya que la melodía combinada con las palabras, el tono, la entonación y las frases le ayudan a aprender.

A pesar de que los estudios no son del todo concluyentes, se sabe que una de las condiciones que indican más riesgo de que el bebé sufra algún tipo de pérdida de audición es la exposición regular y prolongada. Por ejemplo, una jornada laboral de 8 horas en un espacio donde el nivel de sonido está entre los 90-100 dB o más.

Qué evitar para proteger el oído del feto

Es muy habitual ver imágenes de mamás embarazadas con los audífonos sobre la barriguita, pero esta práctica no se debe de realizar por precaución. Los auriculares o headphones para oír música no deben usarse directamente sobre el vientre embarazado porque las frecuencias pueden dañar o destruir las células ciliadas en la oreja del bebé que está por nacer. Lo mejor para estimular al bebé a través de la música es que la mamá cante o escuche música relajante y alegre para que esa vibración se la transmita a su bebé de una forma sutil.

Además, el feto no debe estar expuesto a un sonido exterior intenso o sostenido debido a la relación con el daño auditivo y con el cortisol, el lactógeno y las anomalías cromosómicas, así como con el comportamiento social anormal después del nacimiento.

Las recomendaciones para la exposición segura al sonido en el feto y el lactante prematuro sugieren contener la exposición al ruido para limitar los posibles efectos negativos sobre la neuroplasticidad y la maduración.

Al final, cuando nace el bebé, se debe evaluar su sistema auditivo antes de abandonar el hospital a través de un screening auditivo para ver si funciona correctamente.