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La pérdida de audición y la demencia en personas mayores

La pérdida auditiva en España afecta a cerca de 1 millón de personas. Es uno de los principales trastornos crónicos que sufren las personas mayores. La disminución de la capacidad auditiva suele ir asociada al envejecimiento de las personas, por lo que suele ser algo que difícilmente se puede evitar. En España, cerca del 57% de personas mayores de 55 años se ven afectados por la pérdida auditiva, y más de 65% cuando superan los 70 años de edad.

La disminución de la capacidad auditiva asociada a la edad se debe principalmente a la pérdida progresiva de las células auditivas del oído, reduciéndose, por consiguiente, la cantidad y calidad de las conexiones neuronales entre el oído y el cerebro. Esta reducción auditiva puede tener un impacto significativo en diferentes zonas del cerebro, entre las que se encuentran la memoria, la audición, el lenguaje. Diversos estudios de investigación han relacionado la pérdida de audición y la demencia. Uno de estos trabajos es el del Dr. Lin del Johns E. Hopkins Medical Center, en el que indica que la pérdida auditiva puede aumentar el riesgo de padecer demencia entre un 200 y 500%.

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Qué relación tiene la pérdida auditiva y la demencia

Según este estudio, a mayor pérdida auditiva mayo probabilidad se tiene de desarrollar demencia en los años posteriores. Todavía no se ha logrado identificar de forma real y directa el vínculo entre ambas situaciones. Sin embargo, hay diversos estudios que parecen indicar algunas posibles relaciones directas entre ambas. Estas tres líneas de investigación son las siguientes:

  1. Aislamiento social. Es común que las personas que padecen disminución de su capacidad auditiva se aíslen socialmente. Esto es debido a diversas situaciones, por un lado, la vergüenza a no ser capaces de seguir las conversaciones y encontrarse perdidos o a cometer errores a la hora de mantener un diálogo con otras personas. Esto les empuja a separarse de las personas, a aislarse socialmente para evitar encontrarse en situaciones desagradables. También puede producirse una reducción de la actividad física, sobre todo en personas con mayores niveles de pérdida de audición. Tanto el aislamiento social como la reducción de ejercicio físico son dos factores de riesgo de padecer demencia. Por lo tanto, aquí podemos identificar una causa bastante directa entre los dos hechos.
  2. Atrofia cerebral. El deterioro cerebral debido a la disminución de las neuronas está relacionado con la demencia, según numerosos estudios. Con el avance de los años, nuestra reserva neuronal se va mermando afectando de forma directa nuestra actividad cerebral. En los últimos años, se ha demostrado que la pérdida de audición también está asociada a esta atrofia cerebral, por los mismos motivos, las neuronas al ir desapareciendo van perdiendo conexiones con las partes del cerebro encargadas de registrar los impulsos que se reciben del oído.
  3. Sobrecarga cognitiva. La disminución de la capacidad auditiva no es un hecho normal en el ser humano, por lo que cuando esto ocurre, el cerebro tiene que esforzarse más para poder para lograr completar por sí mismo la información que no recibe por la reducción auditiva. Esta sobrecarga de trabajo a la que se ve sometido el cerebro está vinculada con la aparición de la demencia, ya que la fatiga diaria a la que se enfrenta hace que disminuya su capacidad cognitiva a largo plazo. Por este motivo, aunque la pérdida de audición esté vinculada con el envejecimiento de las personas, se debe tratar para aliviar al cerebro de esa carga extra y disminuir los factores de riesgo de padecer demencia.

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Un tratamiento precoz de la pérdida de audición ayuda a prevenir la demencia

Sea cual sea la relación entre la pérdida auditiva y la demencia, está claro que el vínculo existe, por lo que deberíamos tener en cuenta este hecho y no asumir que es un simple producto del envejecimiento, se debería tratar esta pérdida auditiva con ayuda, en este caso con el uso de audífono en ambos oídos.

El uso de audífonos puede no ser la cura para la demencia, sin embargo, se ha valorado la posibilidad de que su uso sí puede ralentizar el desarrollo del deterioro cognitivo, teniendo en cuenta todo lo mencionado anteriormente. Como ya sabemos, una perdida auditiva no tratada puede llevar a sufrir consecuencias emocionales y sociales, reducir la efectividad en el trabajo e incluso disminuir la calidad de vida.

En un reciente estudio en el que trataron la pérdida de audición, tan sólo dos semanas después del inicio del tratamiento, las pruebas cognitivas revelaron un incremento significativo recordando palabras y en los test de atención selectiva. Al final del estudio, la función cognitiva de los participantes había mejorado de forma significativa.

Desde 2011 se han realizado diversos estudios donde queda probado que tratar la pérdida auditiva con audífonos, puede eliminar los riesgos de desarrollar demencia.

En Centro del Audífono somos conscientes de esta situación y ponemos todo nuestro esfuerzo en ayudar a aquellas personas que se encuentren en esta situación. Ponemos a vuestra disposición un servicio de evaluación auditiva con una gran experiencia en los servicios hospitalario de audiología, así como, un gran abanico de soluciones, sea cual sea, el problema auditivo.

Referencias

Hornsby, B. W. (2013). The effects of hearing aid use on listening effort and mental fatigue associated with sustained speech processing demands. Ear and Hearing, 34(5), 523-534.

Lin, F. R., Yaffe, K., Xia, J., Xue, Q. L., Harris, T. B., Purchase-Helzner, E., & Health ABC Study Group. (2013). Hearing loss and cognitive decline in older adults. JAMA internal medicine, 173(4), 293-299.

Lin, F. R., Metter, E. J., O’Brien, R. J., Resnick, S. M., Zonderman, A. B., & Ferrucci, L. (2011). Hearing loss and incident dementia. Archives of neurology, 68(2), 214-220.

Mick, P., Kawachi, I., Lin, F. (2014). The association between hearing loss and social isolation in older adults. Otolaryngology — Head and Neck Surgery, 150, 378-384.

 

 

 

 

 

 

diabetes y pérdida auditiva

La diabetes y pérdida auditiva

En los últimos años no es raro escuchar hablar de diabetes en nuestro entorno. La diabetes se ha convertido en uno de los problemas de salud más importante a nivel mundial. Se estima que en todo el mundo haya 246 millones de personas afectadas, de las que sólo en España hay 6 millones de personas.

La diabetes es una enfermedad metabólica caracterizada por la presencia de altos niveles de azúcar y glucosa en sangre. A este tipo de glucosa se le denomina glucemia. Siendo el páncreas el órgano encargado de generar insulina, una hormona que favorece que las células utilicen la glucosa de la sangre como fuente de energía. Cuando se produce un déficit en la producción de dicha hormona, de la acción de esta o de ambas, se produce un aumento en los niveles de glucosa en sangre, llamado hiperglucemia.

Una presencia prolongada de altos niveles de glucosa en sangre puede llevar al deterioro de la función de algunos órganos y determinadas partes del organismo. De ahí la importancia de que las personas con diabetes se hagan controles rutinarios de sus niveles de glucosa y acudan a su médico de forma periódica; para de esta forma tener controlada la glucemia y evitar un exceso de glucosa de forma prolongada.

 

Algunos de los órganos que se pueden ver afectados por la diabetes son los riñones, la vista, el hígado y hasta el corazón. Sin embargo, hay otro órgano que hasta hace poco no se consideraba afectado por la diabetes, pero que en los últimos años se está viendo su relación directa, es decir, el oído. Aunque no hay datos totalmente congruentes, tras la realización de diversas encuestas y estudios, se está viendo una asociación directa entre la diabetes y la pérdida de audición de forma progresiva.

¿Por qué ocurre esto? Aunque no hay estudios que puedan asegurarlo al 100%, una de las complicaciones que produce la diabetes es el trastorno que genera el exceso de azúcar en los vasos sanguíneos de pequeño calibre (microangiopatía) o de mayor calibre (macroangiopatía), de la misma forma que afecta a las terminaciones nerviosas. Los daños producidos por la microangiopatía se producen tras una exposición prolongada a niveles altos de glucosa, que es lo que ocurre cuando la diabetes no está controlada. El oído interno o caracol está formado con esos pequeños vasos sanguíneos, por esa la asociación fisiológica de cómo afecta los altos niveles de glucosa al oído.

¿Por qué afecta la diabetes a la audición?

Como hemos visto anteriormente, los altos niveles de glucosa en sangre, hiperglucemia, durante un tiempo prolongado afecta directamente a los vasos sanguíneos, lo que puede causar que los pequeños vasos sanguíneos del oído interno se rompan o se endurezcan, haciendo que el paso de la sangre hacia esa parte del oído sea más difícil. De la misma forma, los nervios auditivos se ven afectados experimentando la pérdida y degeneración de fibras y desmielinización de la vía auditiva central.

La diabetes y pérdida auditiva

Tras un estudio realizado en los Estados Unidos* entre más de 5.000 personas, la pérdida de audición apareció en un 15% de los encuestados que no tenían diabetes, frente a más del 30% de aquellos que sí tenían diabetes. Estas cifras aumentan cuando hablamos de personas con más de 60 años, donde el 54% de las personas con diabetes indicaron tener pérdida de audición frente al 32% en la los que no tienen diabetes con edad similar.

¿Qué puedes hacer si tienes diabetes?

  1. Controlar los niveles de glucosa en sangre

La afectación de la diabetes en la capacidad auditiva se produce por la presencia prolongada de glucosa en sangre, por lo que si la persona afectada con diabetes mantiene los niveles en un rango normal no tiene porque ver afectada su audición.

  1. Evaluación periódica de la capacidad auditiva

Los pacientes diagnosticados con diabetes deben incluir en sus revisiones periódicas una audiometría tonal, para de esta forma poder detectar precozmente una posible pérdida auditiva y proporcionar el tratamiento más adecuado.

  1. Uso de audífonos

La pérdida auditiva afecta también al estado psicológico de quienes lo padecen. De hecho, en adultos contribuye a un mayor aislamiento social, una disminución de la capacidad intelectual, depresión e incluso psicosis. Por lo que la utilización de audífonos en los casos indicados puede prevenir esas situaciones.

Por lo tanto, si tienes diabetes y todavía no te han realizado una prueba auditiva para valorar tu incapacidad en el Centro del Audífono podemos ayudarte a buscar la solución más correcta. Acércate a nuestro centro y te haremos una evaluación auditiva personalizada. Además de un control auditivo de la pérdida auditiva que ocasiona la diabetes.

*Annals of Internal Medicine. NIH Public Access Diabetes and Hearing Impairment in te United States. Audiometrics Evidence from the National Health and Nutrition Examinations Surveys, 1999-2004. Kathleen F. Bairbridge, Phd et al. 2008

 

perdida auditiva

Pérdida auditiva y enfermedades del corazón

La pérdida auditiva es muy común y afecta sobre todo a las personas adultas. Se estima que una de cada tres personas mayores de 60 años suele tener cierto grado de pérdida auditiva. Conforme se cumplen años, las probabilidades de perder capacidad auditiva aumentan, aunque la realidad es que puede perderse la salud auditiva a cualquier edad. Por eso, es de vital importancia que pongas pronto remedio a tu problema.

Algunas personas esperan demasiado tiempo para ir a un centro del audífono. No debes demorarte en hacerlo, ya que cuanto antes comiences a ponerle remedio, mejor te adaptarás si tienes que colocarte audífonos u otros auxiliares auditivos.

Si pierdes el hábito de escuchar, te costará adaptarte a la nueva situación. Así que si tienes alguna duda sobre tu capacidad auditiva, no te lo pienses más y acude a tu especialista más cercano. Te recomendará lo mejor según tus necesidades auditivas y recuperarás la calidad de vida.

Algunas consecuencias de la pérdida auditiva

Los problemas de pérdidas de audición no solamente afectan a la persona que los padece sino a toda su familia y a su entorno más cercano. Y ello tiene una serie de consecuencias emocionales como la vergüenza, la ira y la pérdida de autoestima.

Un estudio reciente delataba que esta situación genera mayor riesgo de presentar trastornos de la memoria. Esto tiene que ver también con la disminución de capacidad cognitiva que sufren aquellas personas que no tratan de ninguna forma su pérdida auditiva.

Otros trastornos patológicos que pueden derivar de este problema son la fatiga auditiva, las jaquecas y la tensión. Si no oyes bien, haces un esfuerzo mayor por oír, lo que hace probable que te afecte a la salud en general. Además, el tema de la seguridad es muy importante. Si no escuchas bien cuando estás por la calle o conduciendo, puedes pasar por alto gritos de advertencia, alarmas o el claxon de algún coche.

La capacidad auditiva es esencial para tener buena salud y calidad de vida. Por ejemplo, la buena circulación del corazón influye en la capacidad de escucha que tenemos. Si el sistema cardiovascular está sano también lo estará el auditivo. Una pérdida de audición puede afectar a la autoestima, a la vida social y a otros ámbitos. Por eso, si tienes la mínima sospecha de algún problema auditivo, ponle remedio rápidamente. Busca ayuda en tu médico y confía en los profesionales.

Informe de `Healthy hearing´

En este informe su autora Debbie Clason, destacó que cuanto antes se reciba ayuda en caso de problema auditivo, más fácil para el cerebro será utilizar las sendas auditivas desarrolladas para procesar los sonidos.

Hay personas que no son conscientes de que tienen pérdida auditiva, no lo aceptan y ni siquiera quieren hablar sobre el problema. Si te encuentras en este caso, reflexiona sobre tu salud. Si solucionas los problemas auditivos que tienes, arreglarás muchos otros. Lo más importante es que mejorarán tu salud y tu estado de ánimo. En una encuesta que se hizo para el estudio se preguntó a personas mayores que habían puesto remedio a su pérdida auditiva y el resultado fue que las que utilizaban audífonos eran más activas socialmente y caían en menos estados depresivos.

Relación entre la función cardiovascular y la auditiva

Si quieres cuidar tu oído, también tendrás que cuidar el resto del cuerpo. El profesor, Raymond Hull, de Ciencias de la Comunicación y trastornos de una conocida universidad de Estados Unidos, realizó un análisis de todos los trabajos que se habían llevado a cabo sobre la relación existente entre la salud cardiovascular y la audición en los últimos 80 años.

Después de una ardua tarea, sacó una conclusión de que coincidían al menos 70 estudios científicos diferentes. Y es que nuestro sistema nervioso central necesita, para funcionar adecuadamente, abundante oxígeno como principal nutriente. El cerebro y los oídos dependen de un correcto flujo sanguíneo, por lo que si aparecen problemas vasculares seguidamente se manifiestan diferentes trastornos.

Las enfermedades del corazón pueden impedir las provisiones de sangre y nutrientes a los oídos internos. Esto provoca que el lugar donde se recibe y analiza el sonido y se convierte en señales eléctricas se vea afectado, ya sea con una pérdida auditiva o imposibilitando a la persona de entender lo que escucha.

Un estudio llevado por investigadores en la Universidad de Miami descubrió la correlación que existía entre el ejercicio cardiovascular y la agudeza auditiva. Para esta investigación contaron con la ayuda de 102 personas voluntarias no fumadoras de Ohio e Indiana. Sus edades estaban comprendidas entre 22 y 78 años. Hicieron una prueba de bicicleta y después una evaluación auditiva. Con los resultados de estas concluyeron que las personas que tenían niveles altos de aptitud cardiovascular tenían también mejor audición. Sobre todo, los voluntarios mayores de 50 años.

Recientemente, en 2017, se inició un estudio más amplio sobre esta correlacióncardiovascular y auditiva que fue publicado en el American Journal of Audiology. Esta investigación fue llevada por el Departamento de Salud, Gestión de la Recreación de la Universidad de Mississippi y la Universidad de Oxford.

El estudio consistió en analizar los datos que obtuvieron de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, participando más de mil personas. Entre ellas se encontraban voluntarios de más de 30 años y también personas mayores. Las personas que mostraban más actividad física mostraron unos niveles más bajos en triglicéridos. Los altos niveles están relacionados con la pérdida auditiva.

Después de haber leído todo esto, ten en cuenta la importancia que tiene cuidar tu salud cardiovascular. De esta forma te asegurarás la salud general, incluyendo la de tus oídos. Para preservar una buena audición, puedes consultar con tu médico sobre programas de ejercicios cardiovasculares o acudir a nuestro Centro del Audífono.

Si crees que tu capacidad auditiva se ha visto disminuida recientemente, recuerda lo importante que es ir a un especialista en audición cuanto antes. Haciéndote una prueba de audiometría no pierdes nada y si tuvieras alguna pérdida auditiva, cuentas con muchos remedios eficaces. Con la tecnología actual, tan avanzada, unos buenos audífonos lograrán que no te pierdas nada de lo que ocurra en tu entorno. Además, disfrutarás de una buena salud y una buena calidad de vida.

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¿Qué tipos de pruebas acumétricas podemos realizarte para saber los audífonos que existen?

La rama de la medicina que se encarga de estudiar todos los fenómenos auditivos y sus trastornos es la audiología.

Para saber si tenemos una audición alterada, es de vital importancia someternos a una entrevista donde se recopilarán todos los datos necesarios para su posterior estudio, como por ejemplo cualquier situación que creamos que puede ser la causa de la pérdida auditiva.

¿Qué es la acumetría?

Se trata de una exploración cualitativa de la audición mediante diapasones. Estos son unos aparatos metálicos que cuando vibran producen un tono puro. Cada diapasón da un tono determinado; el cual va a depender de su grosor, teniendo como resultado una mayor o menor rapidez de vibración con una frecuencia de sonido diferente.

De esta forma, este método de evaluación auditiva subjetiva nos permite saber si sufrimos de hipoacusia. Ésta es la disminución de la sensibilidad auditiva, afectando al oído y presentándose en distintos grados de pérdida auditiva. Si sufres de hipoacusia, te puedes ayudar de audífonos para volver a escuchar correctamente.

Este tipo de pruebas permiten generar una valoración complementaria del estado de la audición. Aunque esta exploración no permite expresar en términos numéricos o cuantitativos el nivel auditivo de una persona.

La evolución de esta prueba es variable dependiendo del tipo, grado y causa de nuestra pérdida de sensibilidad auditiva; por lo que podemos encontrarnos desde un cúmulo de cerumen hasta una infección o la ingesta de fármacos que sean tóxicos para nuestro oído.

¿Qué pruebas acumétricas existen?

Existen dos tipos de acumetrías, una es fónica y otra instrumentral.audífonos valencia

La primera consiste en un examen con la voz de la persona que va a evaluar la prueba. Es una evaluación de la percepción del habla.

Para ello se usa como instrumento la voz del examinador a distintas intensidades y distancias. El grado de voz es susurrado, normal y voz a alta intensidad.

Con la intensidad de susurro, el evaluador se orienta de costado al paciente a uno, dos y tres metros de distancia. Después pronunciará palabras que tienen una tonalidad grave que son Juan, treinta y regla; luego otras de tonalidad aguda como seis, papel y finalmente Miguel. Todas las palabras las debemos repetir a posteriori.

Con esta prueba nos podrán orientar si tenemos hipoacusia de carácter moderado o severo.

El segundo tipo de prueba acumétrica es la instrumental, la cual está más encaminada al diagnóstico cualitativo mediante pruebas realizadas mediante el uso de diapasones que emiten diferentes frecuencias para medir la capacidad o pérdida auditiva según unos rangos.

La utilidad clínica que tiene la acumetría radica en poder establecer unos niveles de comparación de audición, de esta forma se puede orientar el tipo de lesión, permitiendo hacer un diagnóstico diferencial, prestando la ayuda necesaria para la posible solución en nuestro Centro del Audífono en Valencia.

¿Qué son los diapasones?

Son instrumentos que consisten en una aleación de acero o magnesio. Constan de un mango y dos ramas que son vibratorias. Estas producen tonos puros. Tienen forma de U, con un mango en la base.

Este tipo de material es muy útil en los test de acumetría instrumental porque evalúan frecuencias graves y medias, aunque son poco prácticos para la evaluación de  frecuencias agudas. Están diseñados para que puedan emitir frecuencias de sonido entre 128 a 4096 Hz, aunque los más frecuentes abarcan de 256 y 512 Hz.

Como consideraciones, debemos tener en cuenta que los tonos puros que emite es a una intensidad máxima de 40 dB, lo cual va a depender del tipo de diapasón, su frecuencia y el material del que ha sido fabricado.

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Cuando las pérdidas auditivas son de 40 dB o más, el diapasón deja de ser percibido por vía ósea.

Este tipo de instrumento sirve para hacer un diagnóstico cualitativo, porque con exactitud no se puede saber el valor de la pérdida auditiva que tenemos; aunque sí orienta al tipo de hipoacusia que podemos padecer.

Con esta sencilla prueba, podremos averiguar si se trata de una hipoacusia conductiva o de transmisión, por el contrario, podemos saber si es de índole neurosensorial o mixta. Para ello, se puede saber mediante las pruebas del test de Weber y el test de Rinne.

¿En qué consisten los test de Rinne y test de Weber?

El test de Rinne tiene por finalidad la comparación de la audición de un sonido que ha sido transmitido por vía ósea, con la audición del mismo sonido pero transmitido por vía aérea. En definitiva compara cómo escuchamos el mismo sonido por distintas vías, una ósea y otra aérea.

Cuando nos colocan el diapasón vibrante en nuestra apófisis mastoides, cerca de la mandíbula, una persona sana oirá el sonido que se ha generado hasta que la fuerza de esa vibración sea tan insuficiente como para su percepción. El tiempo normal suele ser unos 20 segundos.

Cuando el diapasón ha dejado de oírse por vía ósea se coloca frente a nuestro conducto auditivo externo, que está en la entrada de nuestro oído. De esta forma debe notarse como reaparece esa sensación auditiva, aproximadamente 40 segundos más. En este caso, estaría dentro de la normalidad y sería un Rinne positivo.

El segundo test, el de Weber, se trata de una prueba de lateralización. Se suele utilizar cuando por vía aérea hay una audición diferente en ambos oídos. 

En un oído normal y en una persona con hipoacusia simétrica no existe lateralización del sonido.

Este test, se hace pellizcando las ramas del diapasón de 500, 250 o 128 Hz. Aquí no se golpean para no obtener armónicos.

El diapasón se coloca en la frente o en los incisivos superiores y preguntan en qué lado escuchamos mejor el sonido. De esta forma se puede orientar para saber si la sordera será de tipo conductivo o de transmisión.

Es muy importante evitar los ruidos intensos para ayudar a la prevención de la aparición de problemas auditivos o infecciones de oídos, entre otras posibles alteraciones.

En definitiva, hay que prestar mucha atención a nuestros oídos porque son la ventana a nuestra percepción de múltiples sensaciones y sonidos. Por ello es muy importante que se hagan unos cuidados a edades tempranas, así como seguir unas revisiones recomendadas en centro del audífonopara evitar el uso de audífonos o retrasarlo hasta etapas superiores de nuestra vida.

Si crees que tienes un problema auditivo que puede presentar un problema en el oído, recuerda que en el Centro del Audífono nuestra primera consulta audiológica es gratutita.

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¿Qué tipos de pérdidas auditivas existen y en qué casos usar audífonos?

No siempre es sencillo darse cuenta de que tienes un problema de audición. En un principio puede parecerte que todos los de tu alrededor hablan muy bajo o no les entiendes. También, es común no reconocer dicho problema. Pero, mientras antes te atiendas, antes te pueden encontrar una solución.

¿Qué es la pérdida auditiva?

La pérdida auditiva es un problema en el oído o en diferentes zonas que dificultan la capacidad de oír. Esta puede sobrevenir a cualquier edad, debido a diferentes circunstancias. La también llamada hipoacusia, se clasifica en distintos niveles, en función del efecto que produce en la persona.

Así, si alguna vez has percibido que no alcanzas a oír un sonido bajo que otra persona sí consigue captar, quizás debas tener en cuenta que inicias con un problema auditivo. Aunque, en algunos niveles, la hipoacusia puede solucionarse, a veces con la ayuda de audífonos, no debes dejar de hacerte una revisión.centro del audífono valencia

Hay tres tipos básicos de pérdida auditiva

La salud auditiva puede resultar más compleja de lo que imaginabas. En un principio, debemos tener en cuenta que nuestra capacidad para oír va más allá que el oído. El sonido que percibimos viaja hasta el cerebro, donde se descodifica la información. En ese traslado, juegan un papel fundamental las vías nerviosas. Por eso, en este complejo sistema, que permite nuestra captación del sonido, la pérdida auditiva puede estar determinada por distintos factoresque, a continuación, vamos a desarrollar.

Pérdida auditiva conductiva

Es un problema de audición derivado de la dificultad de traslado de las ondas sonoras desde el oído medio y externo al oído interno. Lo más parecido a esto es taparse el oído con la mano. La hipoacusia conductiva puede ser debida a diferentes causas, desde infecciones, que pueden ser tratadas con medicamentos, a traumatismos o perforaciones del tímpano, en los que a veces es preciso una sencilla cirugía. Uno de los síntomas que puedes sentir en este tipo de pérdida auditiva es la captación inteligible del habla; es decir, oirás ruido cuando el tono de tu interlocutor sea muy alto o haya mucho ruido en el ambiente.

Pérdida auditiva neurosensorial

Esta sucede por un problema producido en la función del oído interno, específicamente por daños en las células ciliadas, que se encuentra en él. También puede deberse a un deterioro del nervio auditivo. Las causas de la también denominada presbiacusia pueden estar originadas por varios factores que pasaremos a enumerar seguidamente:

1. Envejecimiento

centro del audífono valenciaCon los años, se dice que todos perdemos audición. Esto es debido a la muerte celular que experimenta nuestro organismo. De este modo, se produce una pérdida de las células ciliadas, encargadas de hacer funcionar el oído interno.

2. Infección

Las infecciones de oído también suelen ser muy comunes, especialmente si se ha padecido de paperas o meningitis. También están los casos de propagación de enfermedad, específicamente, de la madre al feto; en este caso, la rubeola de la madre durante el embarazo puede repercutir en el oído del recién nacido.

3. Exposición excesiva al ruido

La exposición prolongada a la contaminación acústica, da como resultado la pérdida de células ciliadas. Esto viene siendo común en ciudades grandes, donde el ruido del tráfico y el estruendo de las fábricas suele dejar un saldo amplio de personas afectadas del oído.

4. Meningitis

La meningitis suele presentar un mayor número de casos en la infancia, con consecuencias mortales en porcentajes muy altos. Las repercusiones de esta enfermedad pueden parecer menores, si se tiene en cuenta la superación de la misma. Aún así, los problemas derivados de la misma se manifiestan en el oído, pero el debate acerca del daño producido sigue abierto por los científicos.

5. Ciertos trastornos genéticos

Las mutaciones derivadas de diversos trastornos genéticos pueden afectar directamente a las células ciliadas. Sabiendo lo fundamentales que son estas para el funcionamiento del oído, los genetistas continúan investigando para desligarlas de la mutación heredada. Algunas de las enfermedades genéticas que repercuten en el sistema auditivo son la otosclerosis, el síndrome de Pendred y el síndrome de Usher.

6. Enfermedad de Ménière

No se saben con exactitud las causas de la enfermedad de Ménière. Por sus síntomas (dificultad en el equilibrio y problemas de audición) se tiene la hipótesis de que puede ser producida por la alta presión del líquido situado en una parte del oído interno. También está asociada a problemas derivados del tabaquismo, alcoholismo, enfermedad vírica o antecedentes familiares.

7. Virus

Como hemos vistos, en algunos de los casos, los virus juegan un importante papel en la pérdida acústica, a pesar de que se desconocen las causas en muchos pacientes. Por lo general, cuando una infección vírica sucede, no siempre se consigue paliar con la toma de medicamentos, dejando secuelas irreversibles en muchos pacientes. Aunque no siempre se puede recuperar la salud auditiva, resultando el hecho de que la pérdida auditiva neurosensorial no se puede corregir, no queda otra opción que recurrir a los audífonos.

Pérdida auditiva mixta

La pérdida auditiva mixta recibe su nombre de la combinación de las pérdidas auditivas conductiva y neurosensorial. Cuando esto sucede, se traduce un daño que afecta a la conducción del sonido hacia el oído externo, por parte del medio y del interno, además de presentarse un deterioro en la cóclea y en los nervios auditivos.

Una pérdida de audición no es el fin del mundo, si acudes a nuestro Centro del Audífono podemos ponerle solución

Con la explicación anterior, puedes comprender fácilmente las causas por las que se produce una pérdida en la audición. En lo que se refiere a la parte neurosensorial, pueden intervenir distintos factores, tales como infecciones víricas, predisposición genética e, incluso, envejecimiento. En lo referente a lo conductivo, las causas pueden ser desde cerumen, un cuadro infeccioso o una malformación, hasta una perforación en el tímpano

Lo importante es poder captar que se presenta un problema en el oído, dada la molestia que esto puede producirte, sobre todo si va acompañado de un problema de salud complicado. Acudir a tu centro del audífono de confianza y ponerte en manos de profesionales, conseguirá que dejes de sufrir una situación que puede ser tratable. Al menos, gracias a los audífonos, podemos volver a las conversaciones importantes.

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Qué debe poder hacer un niño de 3 a 4 años

Niño de 3 a 4 años de edad

Oír y comprender

  • Responde cuando se le llama de otra habitación
  • Comprende las palabras para algunos colores, como: rojo, azul y verde
  • Comprende las palabras de algunas figuras geométricas, como: círculo, cuadrado, etc.
  • Comprende palabras para algunos miembros de la familia, como: hermano, abuela, tía

Habla

  • Responde a preguntas sencillas: quién, qué, dónde
  • Utiliza palabras que riman, como: gato-pato; tío-frío
  • Utiliza pronombres, como: yo, tú, mi, nosotros, ellos
  • Utiliza palabras en plural, como: juguetes, patitos, camiones
  • Para la mayoría de las personas, entiende lo que dice
  • Realiza preguntas, como: cuándo, cómo
  • Habla sobre lo que lleva a cabo en la escuela o en casa con sus amigos
  • Realiza combinaciones de cuatro palabras.
  • Habla sobre lo que tiene lugar durante el día
  • Utiliza unas cuatro oraciones a la vez

Desórdenes de atención e hiperactividad.

Cómo oye su bebé

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